A los 6 años descubrieron mi cavernoma, que se ubicaba en el cerebro, en la base del tronco. Me extirparon con éxito casi todo el cavernoma, porque las máquinas de ese entonces no eran modernas. Luego de la cirugía quedé internado 3 meses con mucha dificultad en el habla, en controlar el esfínter, con problemas motores en la caminata, una hemiparesia en la mano izquierda y la pierna izquierda, y rigidez en la cara; pero gracias a todo el entrenamiento —nunca rendirse— y a los fisioterapeutas salí adelante.
A los 14 años me creció el pedacito de cavernoma que me quedaba, así que lo extirparon definitivamente. Pero en el proceso me infecté con una pseudomona multirresistente y, para eliminarla, costó 18 cirugías más; en cada cirugía me sacaban colecciones de pus. Estuve también 3 meses internado y otros 3 meses entrenando en un centro. Quedé con los mismos síntomas, menos el habla y el control de esfínter.
Actualmente tengo 24 años. Todavía no estoy completamente recuperado, pero tuve grandes avances.